El 18 de abril parecía un día común en el tribunal del condado de Milwaukee. La jueza Hannah Dugan se preparaba para una audiencia más, entre muchas que había presidido desde 2016. Lo que nadie imaginaba es que, ese día, su vida y su carrera tomarían un giro radical. Un ciudadano mexicano, Eduardo Flores Ruiz, enfrentaba cargos menores por una pelea doméstica. Lo que ocurrió después ha encendido un debate nacional y ha puesto a la jueza en el centro de una tormenta política y legal.
El acto que cambió todo
Según informes del Milwaukee Journal Sentinel y del Washington Post, agentes del ICE llegaron al tribunal con la intención de arrestar a Flores Ruiz por su estatus migratorio. Sin embargo, la jueza Dugan, en un movimiento que ha sido calificado tanto de valiente como de ilegal, habría desviado a los agentes mientras guiaba al acusado y a su abogado hacia una salida lateral.
El FBI afirma que ella «obstruyó un operativo de arresto migratorio», motivo por el cual fue arrestada días después. La escena no solo sorprendió a la opinión pública, sino que también abrió un nuevo capítulo en la tensa relación entre el gobierno federal y las autoridades locales respecto al tema migratorio.
¿Héroe moral o infractora de la ley?
La detención de una jueza por este tipo de cargos no es común. El caso recuerda al de una jueza de Massachusetts acusada durante la administración Trump por una acción similar. Aunque los cargos en ese entonces fueron retirados, el precedente fue contundente.
Para algunos, Dugan es una heroína que protegió los derechos humanos. Para otros, rompió la ley y socavó la autoridad de las agencias federales. La división es palpable, especialmente en un contexto político donde las posturas sobre inmigración son cada vez más extremas.
Las implicaciones políticas y legales
Este hecho no ocurre en el vacío. En plena campaña presidencial, el expresidente Donald Trump ha redoblado su discurso a favor de deportaciones masivas y el cierre de las llamadas «ciudades santuario». La administración ha dejado claro que procesará a funcionarios locales que interfieran en operativos federales.
La detención de Dugan se interpreta como una advertencia: ningún cargo es inmune ante la ley federal si se trata de inmigración. Sin embargo, esta postura también genera miedo en comunidades migrantes, que ahora temen acudir incluso a tribunales por asuntos menores.
¿Qué sigue para Dugan?
La jueza ha sido liberada mientras avanza el proceso judicial. Su abogado ha afirmado que ella «protesta de todo corazón» por su detención, asegurando que no se trató de un acto que pusiera en riesgo la seguridad pública.
Mientras tanto, otro juez asumirá sus casos y su futuro profesional pende de un hilo. La historia de Dugan no solo es la de una jueza, sino la de un sistema judicial atrapado entre la ley y la moral.