El amanecer del 16 de marzo de 2025 trajo consigo una noticia que sacudió al mundo: Estados Unidos había lanzado una serie de ataques aéreos en Yemen, dirigidos específicamente contra líderes del grupo rebelde hutí. La Casa Blanca confirmó que estos bombardeos resultaron en la muerte de múltiples cabecillas insurgentes, elevando la tensión en una región ya de por sí volátil.
El trasfondo de la ofensiva
Desde hace años, Yemen ha sido escenario de un conflicto complejo, donde los hutíes, respaldados por Irán, han luchado contra el gobierno reconocido internacionalmente. La situación se agravó cuando los rebeldes comenzaron a atacar la navegación en el Mar Rojo, una ruta crucial por la que transita aproximadamente el 12% del tráfico marítimo mundial. Según informes del Pentágono, desde 2023, buques de guerra estadounidenses han sido atacados en 174 ocasiones y buques comerciales en 145, lo que llevó a Washington a tomar medidas más contundentes.
Detalles de los ataques
Los bombardeos, llevados a cabo el sábado por la noche, se centraron en barrios residenciales de Saná, la capital yemení, así como en otras ciudades del centro y norte del país. El Ministerio de Salud administrado por los hutíes informó de 31 muertos y 101 heridos, en su mayoría civiles, incluyendo mujeres y niños. Aunque Estados Unidos afirmó que los ataques tenían como objetivo a líderes rebeldes, las consecuencias en la población civil han sido devastadoras.
La advertencia a Irán
El asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Michael Waltz, fue claro en sus declaraciones: «Advertimos a Irán que ya es suficiente». Washington ha acusado repetidamente a Teherán de proporcionar apoyo militar y financiero a los hutíes, lo que ha intensificado el conflicto en Yemen. Esta ofensiva busca no solo debilitar a los rebeldes, sino también enviar un mensaje contundente a Irán sobre las consecuencias de su intervención en la región.
Reacciones internacionales
La respuesta de Irán no se hizo esperar. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, calificó los ataques como una violación del derecho internacional y advirtió que Estados Unidos no tiene autoridad para dictar la política exterior de Irán. Además, la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con una respuesta «devastadora» a cualquier agresión contra su territorio.
Por su parte, los hutíes prometieron responder a la escalada militar. Un portavoz rebelde declaró: «Nuestras fuerzas armadas están listas para responder escalada por escalada». Esta declaración sugiere que el conflicto podría intensificarse aún más en los próximos días.
La comunidad internacional pide calma
Ante la creciente tensión, la Organización de las Naciones Unidas expresó su preocupación por la situación en Yemen. El portavoz de la Secretaría General, Stéphane Dujarric, instó a todas las partes a ejercer «máxima contención» para evitar una escalada que podría agravar la ya crítica situación humanitaria en el país.
Impacto en la población civil
Mientras las potencias mundiales intercambian amenazas y promesas de represalias, la población yemení sufre las consecuencias directas del conflicto. Los hospitales de Saná y otras ciudades afectadas están desbordados, tratando a decenas de heridos, muchos de ellos niños. Las familias buscan desesperadamente a sus seres queridos entre los escombros, y la incertidumbre sobre el futuro es palpable en cada rincón del país.