El exgobernador de Puebla, Mario Marín, también conocido como «El Gober Precioso», ha vuelto a ser noticia. Un tribunal federal revocó su prisión domiciliaria y ordenó su traslado al Centro Federal de Reinserción Social No. 1, conocido como «El Altiplano». Esta decisión, celebrada por la periodista Lydia Cacho, llega tras considerar que Marín aún representa un riesgo de fuga.
La decisión del tribunal
El Tribunal Colegiado de Apelación en Cancún, Quintana Roo, analizó el caso de Marín y determinó que su permanencia en prisión domiciliaria en Puebla no garantizaba que cumpliera con la sentencia en su contra. La fiscalía y Lydia Cacho impugnaron la medida, argumentando que el exgobernador podía huir gracias a sus vínculos políticos.
Dos de los tres magistrados del Tribunal se mostraron de acuerdo con la postura de Cacho y de la FGR. «Marín es un preso peligroso que debe estar en una cárcel de alta seguridad», señalaron.
El traslado al Altiplano
La tarde del mismo día en que se emitió la resolución, elementos de la Guardia Nacional ejecutaron la orden y llevaron a Marín al Altiplano, una prisión de máxima seguridad donde ya han estado personajes como Joaquín «El Chapo» Guzmán.
Su salida de la prisión domiciliaria marca un hito en el proceso legal en su contra, pues se argumenta que, en su estancia anterior en la cárcel de Cancún, creó redes de corrupción que pusieron en riesgo la justicia del caso.
Lydia Cacho reacciona
La periodista, víctima de tortura en el caso que involucra a Marín, celebró la decisión con un video en redes sociales. En él, destacó que la justicia finalmente está actuando y alertó sobre los vínculos políticos del exgobernador, tanto en Morena como en otros partidos.
«No podíamos permitir que alguien con tanto poder siguiera manejando su red de influencias desde casa», afirmó Cacho.
Implicaciones de la decisión
El regreso de Marín a una prisión de máxima seguridad manda un mensaje sobre la lucha contra la impunidad en México.
La decisión también sienta un precedente sobre la forma en que se otorgan beneficios como la prisión domiciliaria en casos de alto perfil.
El caso de Mario Marín sigue siendo un símbolo de la lucha por la justicia y la libertad de expresión en México. La revocación de su beneficio demuestra que la justicia puede avanzar cuando hay presión social y legal