En una soleada mañana de marzo de 2025, Amina, una joven madre en una aldea de Uganda, se prepara para llevar a su hijo al centro de salud local para su vacuna contra la polio. Sin embargo, al llegar, se encuentra con las puertas cerradas y un letrero que indica la suspensión de servicios por falta de fondos.
Esta escena se repite en múltiples comunidades alrededor del mundo desde que la administración del presidente Donald Trump anunció recortes masivos en los programas de ayuda y desarrollo gestionados por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Estos recortes, que superan el 90% del presupuesto destinado a la salud global, han generado preocupación en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades internacionales.
Impacto en la lucha contra la malaria
La malaria, una enfermedad que afecta predominantemente a África subsahariana, había visto una disminución significativa en casos y muertes gracias a décadas de esfuerzos conjuntos. Sin embargo, con la abrupta reducción de fondos, se estima que podrían ocurrir 15 millones de casos adicionales al año y 107,000 muertes más, retrocediendo 15 años en los avances logrados.
Dr. Jimmy Opigo, jefe del programa de control de malaria en Uganda, expresó su preocupación: «Sin los suministros necesarios, enfrentamos un riesgo inminente de brotes severos que podrían cobrarse innumerables vidas».
Retroceso en la batalla contra el VIH/sida
Los programas de tratamiento y prevención del VIH/sida han sido fundamentales para reducir la propagación del virus y mejorar la calidad de vida de millones. No obstante, la interrupción de la financiación ha llevado a que ocho países, incluidos Haití, Kenia y Ucrania, enfrenten la posibilidad de quedarse sin medicamentos esenciales para el VIH. Esto podría resultar en más de 10 millones de nuevos casos de VIH y tres millones de muertes adicionales relacionadas con el sida.
Repercusión en la lucha contra la tuberculosis
La tuberculosis, una de las principales causas de muerte en el mundo, también se ve afectada por estos recortes. La OMS ha advertido que la falta de fondos destinados a programas contra la tuberculosis pone en peligro «millones de vidas», especialmente en países de bajos ingresos donde la enfermedad es más prevalente.
Desmantelamiento de infraestructuras críticas de salud
Además de las enfermedades mencionadas, la suspensión de fondos ha afectado la red de más de 700 laboratorios dedicados a la inmunización global contra enfermedades como el sarampión y la rubeola. Esta red, financiada en su totalidad por Estados Unidos, ahora corre el riesgo de cerrar en un momento crítico, cuando se observa un resurgimiento del sarampión en varias regiones.
Llamado a la acción y búsqueda de soluciones
Ante este panorama desalentador, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha instado a Estados Unidos a reconsiderar su decisión y negociar una salida más ordenada y humana de estos programas. «La Administración estadounidense ha sido extremadamente generosa durante muchos años, y está en su derecho de decidir los programas que apoya o no, pero tiene una responsabilidad a la hora de garantizar que cuando retira sus fondos lo hace de forma ordenada y humana», afirmó Tedros.
Mientras tanto, otras naciones y organizaciones internacionales buscan llenar el vacío financiero dejado por Estados Unidos. Sin embargo, la magnitud de los recortes hace que esta tarea sea monumental y requiere una colaboración global sin precedentes para evitar una catástrofe sanitaria.