Stellantis detiene producción en México: Sheinbaum asegura que es temporal

Stellantis detiene producción en México Sheinbaum asegura que es temporal

En una mañana nublada, el anuncio sacudió a miles de trabajadores en Saltillo y Toluca: Stellantis, una de las automotrices más grandes de la región, suspendería su producción. Pero antes de que el pánico se apoderara del sector, la presidenta Claudia Sheinbaum salió al frente con un mensaje claro: “No están pensando disminuir empleos ni mucho menos”.

Durante su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ya había sostenido conversaciones con los directivos de Stellantis. ¿El motivo del paro? La revisión del futuro de un modelo eléctrico que ha perdido fuerza en el mercado y la reacción ante los aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos a vehículos mexicanos.

Una pausa estratégica, no un cierre definitivo

La empresa aclaró que este paro en sus plantas de Saltillo y Toluca no implica despidos. De hecho, el personal continuará trabajando en mantenimiento y capacitación. La pausa es, en palabras de Sheinbaum, una evaluación técnica ante el nuevo escenario comercial internacional.

Lo interesante aquí es la narrativa que se construye: no estamos frente a una crisis industrial, sino ante una transformación. Stellantis, nacida de la fusión entre Chrysler, Fiat y PSA, está reordenando su estrategia frente a un mercado en constante cambio.

Mientras unos frenan, otros aceleran

En un giro inesperado, Sheinbaum destacó que otras automotrices en México no solo mantienen su producción, sino que la están aumentando. Volvo, por ejemplo, incrementará la fabricación de uno de sus modelos en Nuevo León. Y Nissan, en una jugada similar, amplía la producción de una de sus líneas más exitosas.

Estos movimientos son una señal de que, si bien hay nubarrones en el horizonte, también hay luces de oportunidad. El ecosistema automotriz mexicano no está colapsando; está adaptándose.

El impacto real: ¿y los trabajadores?

Lo que más preocupaba a la opinión pública era el destino de los empleados. México depende de su industria automotriz como una fuente crucial de empleo e inversión. Sin embargo, el mensaje fue tranquilizador: no se prevén despidos, solo una pausa operativa.

Además, Stellantis continúa vendiendo: solo en marzo de 2025, comercializó 6,915 autos en México, destacando la RAM con 3,118 unidades vendidas. La empresa sigue activa, solo está reconfigurando su camino.

México frente al futuro automotriz

Esta historia es más que una noticia económica; es una señal de los tiempos. Los autos eléctricos, la guerra comercial con Estados Unidos y la transición energética global están redefiniendo las reglas del juego.

México, con su talento técnico y su ubicación estratégica, aún tiene cartas fuertes en la mesa. La clave será cómo juegue este nuevo tablero, apostando por la innovación, la sostenibilidad y la negociación diplomática.